martes, 23 de septiembre de 2014

Semblanza de Jorge Luis Borges


Escritor, poeta, ensayista y gran escritor, Jorge Francisco Isidoro Luis Borges Acevedo nació el 24 de agosto de 1899 en la ciudad de Buenos Aires, Borges consideraba que había heredado dos tradiciones de sus antepasados: una militar y otra literaria. Su árbol genealógico lo entronca con ilustres familias argentinas de estirpe criolla y anglosajona, así como también portuguesa. Hijo de Jorge Guillermo Borges (abogado y profesor) y Leonor Acevedo Suarez.

Desde el principio fue un escritor en sintonía con las tradiciones clásicas y las epopeyas de muchas culturas. Creció inmerso en la lectura. En agosto de 1924 fundó la revista ultraísta Proa junto a Ricardo Güiraldes, Alfredo Brandán Caraffa y Pablo Rojas Paz. En 1923 Borges publicó su primer libro de poesía, Fervor de Buenos Aires. Instalado definitivamente en su ciudad natal a partir de 1924 publicó Luna de enfrente e Inquisiciones. Cansado del ultraísmo, intentó fundar un nuevo tipo de regionalismo, enraizado en una perspectiva metafísica de la realidad.

Trabajó en la Biblioteca Nacional, le nombraron director de la Biblioteca Nacional, fue miembro de la Academia Argentina de las Letras, recibió el Premio Nacional de Literatura, fue reconocido como Doctor Honoris Causa en la Universidad de Cuyo y trabajó en la Universidad de Buenos Aires impartiendo clases de Literatura inglesa. Poco a poco fue dejando la poesía en favor de los relatos breves. Jorge Luis Borges nunca escribió una novela en su larga vida. En 1960 su obra era valorada universalmente como una de las más originales de América Latina. “Yo creo que hay dos razones específicas: una, mi incorregible holgazanería, y la otra, el hecho de que como no me tengo mucha confianza, me gusta vigilar lo que escribo y, desde luego, es más fácil vigilar un cuento, en razón de su brevedad, que vigilar una novela.”

Una visita al oftalmólogo le confirma lo que para él se convierte en una muerte anticipada: su vista está muy cansada. "Prohibido leer", sentencia el doctor. El escritor se convierte en un inválido que depende de su madre, y de un escogido círculo de amistades, que no dudan en realizar con él una solidaria labor amanuense. Sus amigos coinciden en que el día más triste de su vida fue el 8 de julio de 1975, cuando tras una larga agonía fallece su madre.

Desde su primer libro hasta la publicación de sus Obras Completas (1974), trascurrieron cincuenta años de creación literaria durante los cuales Borges superó su enfermedad escribiendo o dictando libros de poemas, cuentos y ensayos, admirados hoy en todo el mundo. Recibió importantes distinciones de diversas universidades y gobiernos extranjeros y numerosos premios, entre ellos el Cervantes en 1980. Su obra fue traducida a más de veinticinco idiomas y llevada al cine y a la televisión. Prólogos, antologías, traducciones, cursos y charlas dan testimonio de la labor infatigable de ese gran escritor, que cambió la prosa en castellano, como lo han reconocido sin excepción sus contemporáneos. Borges falleció en Ginebra el 14 de junio de 1986.

martes, 16 de septiembre de 2014

LA CATEDRAL DE LIMA

Construida en 1535 sobre el templo prehispánico dedicado al Sol.
 A los ojos de un turista, el Centro Histórico de Lima es una experiencia inolvidable. Desde las casonas antiguas, que por más que se estén cayendo a pedazos físicamente, su parte histórica sigue fuerte y se fuerza cada día más. Hasta la mezcla de realidades en jirón de la unión, donde los carteles de marcas conocidas contrastan con las estructuras coloniales de tonos serios. 

 Sin embargo, no hay que ser turista -ni creyente- para reconocer la belleza y divinidad de La Catedral de Lima. Imponente, alzándose sobre todo aquel que ose acercarse a alguna de las tres puertas, ya sea a la Puerta de la Epístola, a la Puerta del Evangelio o a la Puerta del Perdón; los diseños resaltan sobre todo e incitan a todo el que pase a dirigir una mirada a la estructura arquitectónica. 

 La "joya de la arquitectura colonial" se encuentra frente a la plaza de armas junto a la Parroquia del Sagrario, una de las más antiguas de Lima, y al Palacio Arzobispal. Si bien la fachada muestra un estilo renacentista con adornos platerescos, las torres altas de pizarra son neoclásicas. El interior muestra más estilos, desde el gótico tardío, pasando por el renacentista y llegando hasta el barroco. Pero, es más que solo un diseño arquitectónico, es más que una catedral. 


La Catedral principal edificio religioso de Lima.

 La Catedral es el edificio religioso más importante de la ciudad. Miles de fieles, curiosos y turistas ingresan diariamente solo para ser testigos del esfuerzo convertido en obra del Francisco Becerra, arquitecto encargado del diseño. Pasear por las múltiples capillas observando los finísimos detalles de las estatuas, como la de la Virgen Dolorosa en la Capilla de Nuestra Señora de la Esperanza, y de los cuadros, como el de San Juan Evangelista en la Capilla de la Virgen de la Paz, lleva a las personas a través de un viaje donde lo religioso e histórico se vuelven uno solo. 

 Al salir de la Catedral se regresa a ese ambiente limeño tan común para los que vivimos aquí y tan fantástico para los turistas, los cuales, ansiosos por observar más de nuestra ciudad, se adentran a las calles aledañas en busca de aventura ignorando la llegada de la noche.

LAS NOCHES DE LIMA 


 Lima, la de ayer y la de hoy. La de los balcones y las tapadas. La de las combis y los migrantes. La de los bares... En el Centro Histórico de la capital existen espacios llenos de historia y tradición que son visitados por asiduos fieles. No son iglesias, pero sí templos de tertulia y bohemia.

DE GROT 
Está ubicado en la Plaza San Martín.
 De Grot (“La cueva” en holandés) mantiene la misma tradición del bar que solía ocupar este espacio subterráneo: el famoso y conocido Negro Negro de los años 40, 50 y 60 ubicado en la Plaza San Martín, en el centro histórico de Lima Decorado al estilo parisién por la artista francesa Odile Marley, con la colaboración de Juanito Pardo de Zela, le dieron un ambiente intelectual que hizo de este local el lugar predilecto de artistas, literatos y personajes de la más fina bohemia de los años 50, que algunos llaman los “años felices” y advierten una onda relajada, de cultura y tranquilidad. Cuando inicia la noche, la música va por los 80 y 90, pero también se aceptan pedidos. Según cierta leyenda, el Che Guevara se tomó unas chelas en la oscuridad 

EL CORDANO 
El decorado nos regresa a las primeras décadas del siglo XX.
 Desde que las puertas batientes del bar se abren para permitir el ingreso del visitante, éste se siente mágicamente transportado hasta los inicios del siglo XX. Y es que el bar El Cordano funciona desde 1905 en el mismo local -a media cuadra de la Estación de Desamparados, a escasos metros del Palacio de Gobierno, situado en una esquina, con dos entradas, una en el Jirón (calle) Ancash 202 y la otra en Carabaya, y podría decirse que hasta con el mismo mobiliario. El ambiente en El Cordano está decorado a usanza de las primeras décadas del siglo XX. Los aparadores de madera y las mesas de fierro forjado con mármol adornan el local desde que éste fue inaugurado hace 99 años. Los percheros en las paredes permanecen descubiertos, como extrañando aquella época en que los sombreros eran parte de la moda y su presencia era indispensable para los clientes del bar. 

EL QUEIROLO 
Ubicado en la esquina de Quilca con Camaná.
 En la esquina de Quilca con Camaná, en el centro de Lima, la imagen de un viejo bar, de los que ya quedan pocos, permanece como mudo testigo del pasado y silencioso observador del presente convirtiéndolo en uno de los puntos de encuentro para la bohemia limeña Reabrió sus puertas en Febrero del año 2000, totalmente remodelado y con un restaurante bar donde respiramos esa Lima Antigua impregnada en sus paredes, sus espejos, sus cuadros, su pisco sour. Tal vez para muchos un bar resulta intrascendente, un lugar de bohemia donde la gente solo acude a perder el tiempo. Pero quien sabe ver más allá se dará cuenta de que muchas veces las historias de los bares son las más reales y, tal vez, unas de las pocas que vale la pena recordar. 

BAR MUNICH 
Sitio de reunión de bohemios. 
 No, no es un simple bar. Es la catedral de la vieja bohemia limeña en una ciudad que olvido la belleza de una buena cerveza, una sonrisa y un piano. Bar Munich. Jirón de la Unión, en la cuadra 10 de la antigua calle Belén (n° 1045), al trasponer una puerta estrecha, una escalera que desciende y un pequeño letrero de neón que dice “Bar Munich”. Sitio de reunión de intelectuales, estudiantes, bohemios, gente no convencional tanto limeños como extranjeros. Todavía conserva sus aires helvéticos o bávaros en su decoración, en las luces, en la barra y en sus sólidas mesas de madera. Se empieza a llenar a partir de las 10 de la noche y no para hasta altas horas de la madrugada. La bebida por excelencia es la cerveza y el famoso “piqueo alemán” (hecho de hot dog, salchichas y papas fritas, para no perder la tradición germánica); también se sirve chicharrón de pollo y lomo criollo con papas fritas. El personaje más entrañable es el pianista. Se llama Mario Castro y trabaja allí desde 1977; que puede ejecutar todo tipo de música desde clásica a los ritmos más impensados; Su concierto alrededor de medianoche es ya clásico y la pieza que más les pide el público es “Zorba el Griego”. Música que baile con osadía total en compañía de un parroquiano. Pero la música del local es variada y la gente sale a bailar, desde boleros hasta salsa contemporánea. 

TURISTAS CON SABOR A PERÚ 
COMIDA MARINA A LA ORDEN 
Ceviche de parihuelas, de camarones, de pulpos humeantes, etc.

 Aún tengo suficiente tiempo para recorrer el centro de Lima e ir averiguando y viendo cual es la ruta gastronómica del turista extranjero que pisa suelo peruano. Camino con tranquilidad por las calles de la ciudad. El jirón de La Unión y la Plaza Mayor dan fe de la importancia turística que ha ganado nuestro país en los últimos años. Se ve de todo: americanos, Ingleses, africanos y gran parte de turistas de países vecinos. 

 Quien no ha escuchado que nuestra gastronomía está de moda. Resaltan nombres como Gasto Acuario, Javier Wong, Grimanesa, etc. etc. Pero, ¿Cuáles son los platos que come el turista de paso por nuestro país? 

 Diario Gestión informa que al país arriban entre 70 000 y 80 000 extranjeros, exclusivamente para degustar la gastronomía y, gastan más de 1000 dólares en ese rubro durante una estadía de cuatro días. Los principales platos preferidos por los turistas están relacionados a los pescados y mariscos en sus diversas presentaciones, como el cebiche y la fusión de comida peruana con los de otros países. 

 Después de veinte minutos encuentro el lugar adecuado, el jirón Ica, repleto de restaurantes marinos, saludan y dan la bienvenida a sus clientes extranjeros. Un idioma que no hablo (inglés o lo que fuere) dificultan mi entendimiento entre los pedidos que solicitan, un mozo muy instruido. Así que no me queda de otra que solo observar sus pedidos. Efectivamente una enorme vianda de ceviche, de parihuelas, de camarones, de pulpos humeantes, etc. Saltan a la vista .llevados en ambas manos del mozo, con una agilidad envidiable. Los pedidos son los mismos y lo curioso es que todos van acompañados de una inca kola, habiendo otros marcas de bebidas en el lugar. 

 Se nota, además, que todos los restaurantes aledaños presentan la misma carta.¿ Dónde queda la exquisita comida de la selva y de nuestra región andina? Me pregunto.¿ Por qué la ausencia de restaurantes de este tipo de comidas en el centro de la capital? No entendía. 

 La curiosidad quedo sin resolverse, lo comensales salían y yo solo confirmaría lo que ya Gestión me informo horas antes, que los platos que más prefieren los turistas son las comidas marinas. Claro está que desconozco como es el movimiento del rubro en otras partes de la capital y de las ciudades del país.

CRÓNICA:

QUE RÁPIDO ENCANTA LIMA A LOS TURISTAS 
Entrevista al turista brasileño Erney Feltrín 

 Eran las 4 de la tarde y había un calor intenso en la Plaza San Martin, pocas personas se encontraban en el lugar.Él estaba en el centro de la plaza, con unas gafas oscuras ocultaba sus ojos azules, su ropa casual me llamó la atención, vestía un pantalón drill marrón, polo beige, gorro gris y con una mochila de modelo ranger militar muy grande, indicaba que estaba durante un largo viaje. Es un chef brasileño que estaba de vacaciones, fue muy amable al conversar, Erney Feltrín se quedó maravillado con nuestra ciudad capital y apenas estaba un día en nuestro país, los lugares que había visitado hasta ese momento eran Miraflores y el centro de Lima, el Restaurante Rosa Nautica y su vista al mar lo habían dejado impresionado, su próxima parada era el Cusco, en especial tenía deseos de visitar Machu Picchu, aunque por ahora su lugar preferido afirmó que es la Costa Verde. 

 Cuando lo encontramos estaba tomando fotos en la Plaza San Martín, pues nos comentó que las estructuras coloniales le gustaban mucho, estaba acompañado por su esposa y un par de amigos que conversaban mientras él seguía con lo suyo. 

 Era la primera vez que se encontraba en nuestro país, aunque sus vacaciones eran cortas nos confesó que volvería, ya que además de hacer turismo el trabajo de chef que tiene también le hacía ver el Perú como un lugar en donde podía aprender nuevas técnicas y formas de perfeccionar su arte culinaria, él mismo nos contó que ahora el Perú estaba en boca de todo el mundo por tener la mejor comida. También nos mencionó que conoce en persona a dos importantes chef del Perú: Gastón Acurio y Pedro Schiaffino. La conversación pudo ser más extensa pero se vio interrumpida por la llamada del grupo con el que venía y que ya tenían prisa por conocer más lugares durante el tiempo que estuviesen en la ciudad capital de nuestro país.    

INTEGRANTES:
- Montes Ccorimanya, Fiorella
- Morales Romero, Mery
- Noriega Guevaron, Denis
- Silva Coronado, Andrea
- Velasque Quispe, Omar

lunes, 8 de septiembre de 2014

Crónica: EN LA CIMA DEL ESFUERZO

Ya convertido en un despojo humano, la droga le sirve de combustible para soportar el dolor, pero aun así él continua. Con un esfuerzo casi increíble ha logrado llegar finalmente al campamento V, donde sus compañeros le daban por muerto, él sabe que el descenso de la montaña no ha terminado y que alcanzar la gloria exige grandes sacrificios. Así es como perder dos dedos de los pies puede parecer ser un justo intercambio si se compara con la experiencia que ganará al terminar esta aventura.

Fue en 1953, cuando Hermann Buhl, un austriaco de 29 años, considerado uno de los más grandes escaladores de Europa, se adentró en una de las aventuras más emocionantes de su vida y la cual casi le cuesta la misma. “Nanga Parbat”, es el nombre de aquella montaña, que sería el lugar de tales situaciones tan impresionantes.

A fines de Junio, un mes después de la partida, el encargado como jefe de la expedición, Henry Herrligkoffer, tomó la decisión de ordenar la retirada del grupo, pues ya se había confirmado la proximidad del monzón.   En este momento Buhl continúa su recorrido acompañado únicamente de Kempter, con el que logra llegar hasta los 6.900 metros, donde instalan el campo V. A la hora prevista Buhl es el único que despierta, y por ello, parte en solitario. Más adelante el cansancio hace presencia, Buhl deja su pesada mochila y confía en que una cantimplora llena con infusión de coca y un puñado de píldoras les será suficientes. 

Él sigue avanzando, se desploma una y otra vez pero continua, su convicción es incomparable, a gatas consigue acercarse cada vez más a la cima. Ahora ya se detiene, mira el reloj y toma apunte de esa hora, pues al fin está parado en la cumbre del Nanga Parbat, lo ha conseguido y son las siete de la tarde. 

Es hora de volver, Buhl empieza el descenso, cae la noche y busca un lugar para descansar, éste no lo encuentra, tan solo hay una repisa en donde ni siquiera uno se podría sentar pero a él no le queda de otra que quedarse ahí. A la mañana siguiente, durante el retomado descenso, el alpinista siente que no está solo, algo o alguien lo acompaña, una sensación muy extraña quizás, pero que suele ser común en los escaladores al encontrarse en situaciones de tales riesgos. 

Por unos instantes el tiempo pierde su importancia, pues el dolor y las ganas de desplomarse se vuelven más grandes ahora. Con el alma entre las manos y a punto de desfallecer, es que Hermann Buhl logra volver al sitio en donde sus compañeros le habían dado por muerto, después de 41 horas este no sería el final de su aventura, aún le quedan recorrer los desmantelados campos de altura  y el mal tratamiento de sus congelaciones, lo que ya no sería un mayor problema para el admirable alpinista.

OMAR VELASQUE QUISPE
2DO AÑO - T.MAÑANA